Corina. 3. Heridas en el alma
El último mes de mi vida ha sido el peor con diferencia ni siquiera vivir bajo la indiferencia de mi padre podría llegar a ser tan malo.
Con el pasar de los días he aprendido o más bien he aparentado ser sumisa, si me limito a obedecer órdenes y hacer lo que se supone que debo los castigos y los golpes son menores.
Al menos ya no estoy tan sola, Esther me hace compañía en la medida posible, ella es la chica del servicio que me suele atender.
El señor sigue ejerciendo su poder y su fuerza contra