Me levanto de la cama y veo la cama manchada de sangre, no tengo tiempo a cambiar las sábanas cuando las chicas vienen a arreglar el cuarto, se miran entre ellas sonriendo.
Es tan vergonzoso que todo el mundo se tenga que enterar de lo que sucedió anoche. Estoy hecha polvo me duele hasta el último pelo de mi cabeza y y no digo nada de ahí abajo.
Bueno al menos me contaron que solo se hace una dos veces al mes.
Cuando voy a vestirme llega Madeleine y está me ayuda a colocarlo, también cepilla mi