62. Una sorpresa para tí
Abigail
Oscuridad, todo lo que puedo ver es oscuridad.
No se cuanto tiempo ha pasado desde que me trajeron a lo que creo que es un sótano, pues me hicieron bajar unas escaleras, y luego me dejaron aquí tirada, con las manos amarradas a cuerdas que vienen desde la pared y pelan y rasgan mi piel.
Ya no llevo la venda en los ojos, pero el lugar está tan pero tan oscuro que me es imposible reconocer nada más allá de mis propias manos.
El miedo es mi única compañía ahora mismo, puedo sentir como mi