39. Ser el primero
Abigail
Besar a Christopher se ha convertido en uno de mis momentos preferidos y esta vez no es la excepción.
Sus manos se aferran a mi trasero y mis piernas se enredan de inmediato en su cintura, haciendo que sienta su parte más firme chocar contra la mía más blanda.
El gemido que sale de mí garganta es instantáneo y solo sirve para encender aún más a mi esposo, que, sin importarle que los guardaespaldas nos estén viendo, camina conmigo en peso hasta llevarnos a la camioneta.
Una vez dentro e