—Callum...¿No fue demasiado? —inquiere Elizabeth que está sentada al lado de él en el sofá —fueron demasiados vestidos.
—¿Demasiados? —la mira con la ceja enarcada —creo que fueron pocos, tenemos que ir de compras.
—¿Vamos a salir? —una sonrisa le dibuja en los labios.
—¿Te pone contenta? —la carga y la sienta en su regazo —. Podemos salir cuando quieras, justo hoy quiero sacarte de compras.
—¿Más compras? Creo que los vestidos que encargaste para mí fueron suficientes —protesta —¿Eso era l