Punto de vista de Cassandra
Alaric hizo que su asistente, Nathan, bajara al hospital para encargarse de todo el papeleo del alta. El proceso fue rápido y, al poco rato, ya estábamos fuera.
Cuando entramos en el coche para marcharnos del hospital, ya eran casi las doce de la noche.
—Lo siento, señor, el trámite ha tardado más de lo necesario —se disculpó Nathan cuando los dos nos acomodamos en el asiento trasero.
Me dio pena por él. Estaba trabajando horas extras por mi culpa.
Alaric parecía el