Punto de vista de Cassandra
Mi corazón casi se detuvo cuando miré aquellos ojos oscuros tan familiares. Era igual que hace dos años. Instintivamente intenté apartar mi mano, pero su agarre se apretó.
—Suéltame… —estaba a punto de decir su nombre cuando su voz me cortó.
—¿Quién eres tú? —preguntó, y fue como si me hubieran echado un balde de agua fría. No me soltó e intentó incorporarse con esfuerzo. Un ceño fruncido se instaló permanentemente en su rostro.
—¿Te conozco? —preguntó, y algo pareci