Alaric se quedó atónito.
Estudió a Cassandra en silencio, con su mirada firme fija en ella, buscando algo debajo de la superficie calmada que ella presentaba con tanto cuidado. Al principio, no podía entender cómo podía estar allí sentada, compuesta, aceptando todo como si nada estuviera mal.
Luego, lentamente, empezó a tener sentido.
Sinclair le había arrebatado la confianza pedazo a pedazo, y mucho antes de eso, su propia familia ya había sentado las bases. Aurelia siempre había sido la mejor