Punto de vista de Cassandra
Alaric no me dio tiempo a pensar ni a apartarme. Sus dedos se cerraron alrededor de los míos, guiando firmemente mi mano arriba y abajo de su longitud con caricias lentas.
Las cosas se intensificaron con facilidad. La bata ahora había caído completamente abierta, exponiendo la gruesa cresta entre sus piernas, completamente oscura y ya goteando en la punta, suplicando atención.
Tenues moretones púrpuras de los dientes y uñas de anoche florecían en su pecho y caderas,