Alaia Miller Montenegro
Matías se acercó a saludarme besó mis labios y yo pude sentir aquella chispa Pero él se veía bastante incómodo.
Acaso él ya no me amaba y solamente yo me había quedado amando a lo que pensé que éramos.
Estaba claro que él ya no nos veía como antes mientras que yo seguía viendo ese hombre maravilloso que me consentía y me amaba cada día, aquel hombre que se había quedado en Estados Unidos seguramente.
— si me permiten robarme a mi señora esposa por unos minutos— Matías to