El desespero se apoderó de mí cuando escuché un gran golpe.
Comencé a gritar una y otra vez un hombre esperando que ella respondiera diciéndome que estaba bien pero no sucedió escuché gritos escuché como las personas gritaban que tenían que ayudarla.
¿Qué mierda estaba pasando?
Alaya.
No podía quedarme aquí sin hacer nada, colgué la llamada y llamé al hombre que se encargaba de seguirla.
— señor— dijo rápidamente al atender— la señora ha tenido un accidente, se ha desmayado pero estoy tratando