En cuanto el señor James sale de la habitación, Benjamin se queda frente a mí con expresión de confusión. Me levanto de la cama y voy hacia él para abrazarlo. Me recibe cálidamente, seguramente aún más desconcertado por mi actitud.
Su exquisito aroma a loción y tabaco se cuela en mis fosas nasales, lo que me calma y disipa el temor que sentía hace un momento.
Me rodea con sus brazos y me levanta en el aire. Envulvo mis piernas alrededor de su cadera y me sostengo de su cuello mientras camina ha