***
—Benjamin —jadea con inseguridad, intentando moverse, pero la detengo suavemente por la pierna, manteniéndola al borde de la cama.
Le bajo la ropa interior, deslizándola lentamente hasta quitársela por completo. A pesar de sus protestas, no me detiene. Al tenerla completamente dispuesta, abierta para mí, observo con detenimiento su centro húmedo, clamando por mi atención.
Me relamo los labios. Quiero inclinarme y saborearla, pero la urgencia de entrar en ella es abrumadora. No puedo esperar