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Evito mirarlo. Finjo que no está pasando nada. Está sentado justo frente a mí y solo quiere comerme con la mirada. Soy su esposa, ¿cuál es la vergüenza?.
Estamos en la mesa del comedor, desayunando en familia. De vez en cuando miro a Benjamin de reojo, y él sigue observándome con una expresión que mezcla furia y desconcierto. Todo porque me pilló espiándolo en el baño.
«Qué dramático»
—¿Sucede algo entre ustedes? —el señor Charles rompe el silencio con su voz grave. Yo me aclaro la garganta