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Me meto en la ducha y dejo que el agua fría se apodere de mis extremidades, como un ejército de pequeños soldados congelados marchando sobre mi piel. Mantengo los ojos cerrados, imaginando cómo diablos puedo acercarme a Nevaeh. Ella está molesta conmigo; pude sentirlo en su mirada gélida que podría competir con el agua de la ducha. No es solo por la amenaza de mi abuelo que quiero arreglar las cosas, sino porque me duele estar en este punto con ella.
Antes, nuestras discusiones tenían un to