Vladimir me mira como si hubiera perdido la cabeza.
—¿Qué? mierda ¡no! —su tono es exaltado y siento alivio ante sus palabras—Por mi mente no pasa divorciarme de ti.
—Por ahora ¿cierto? —sé que lo estoy acorralando, pero necesito sacarlo—Sé que me metí en este matrimonio sabiendo que solo había una atracción física de tu parte —comienzo.
Pongo mis dedos sobre sus labios cuando intenta decir algo
—Déjame terminar por favor. Soy consciente de nuestro acuerdo, pero llegados a este punto. No sé si