Tiemblo. No de miedo.
—Bébete todo eso —me ordena, y después de vaciar el vaso, me levanta y me sienta en el borde de la cama.
Aprieta los labios, disgustado, pero asiente y recoge mi blusa del suelo.
—Brazos arriba —me ordena. Obedezco, tratando de recordar la última vez que alguien me vistió. Se siente bien.
—¿James?
Él me mira.
—¿Lo estoy haciendo bien? Todo este asunto…
Él sabe exactamente lo que le estoy preguntando, pero sigue sacudiendo mi falda.
Su respuesta no es apresurada.