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En cuanto entró en su oficina, encendió el ordenador y buscó un vuelo a España. No perdió el tiempo.
Había vivido en España hasta que estaba en el grado doce. Tenía muchos amigos allí que sabía que podían ayudarla, especialmente en esta situación. Además, Oliver y Zoé no sabían nada sobre sus conexiones en España, lo que significaba que no podrían rastrearla fácilmente ni conseguir lo que querían de ella.
Era su turno de hacerle la vida difícil a Zoé. Maya no quería hacerlo, pero ya había tenid