Los minutos transcurrían de manera lenta, Hanna no podía retirar la mirada del cuerpo sin vida de su padre, con la mano le brindaba leves caricias en su fría mejilla, ella no se podía sentir peor, por su culpa su padre había perdido la vida, Hanna no tenía como perdonarse por lo que había sucedido.
Enzo se acercó a toda prisa, en sus manos sostenía la pistola, dobló las rodillas y las colocó en el piso, llevó la mano hasta el cuello de Jacob para tomar el pulso, pero ya no había nada que hacer.