Luego de recibir aquella fuerte bofetada Hanna llevó su mano hasta su calurosa mejilla, lo que a ella más le dolía no era aquel golpe, mira la manera en que su padre la estaba tratando.
—He hecho hasta lo imposible para que los dos tengan un techo, ¿acaso crees que el tratamiento de mi madre es gratis? —trató de explicarle Hanna con su voz entrecortada.
—Ahora lo comprendo todo —espetó Jacob—. Todo lo has conseguido porque eres la mujerzuela que se revuelca con un mafioso, mientras que tú te di