Hanna se encontraba con los brazos cruzados, fijó la mirada a través de el cristal de la puerta, observando como las gotas golpeaban, su piel se puso de puntitos, en su rostro se podía anotar la tristeza que había en ella, una delgada y fina lágrima rodó a través de su mejilla.
Enzo simplemente la observaba detalladamente a través del rabillo del ojo, sin brindarle demasiada importancia, para él, ella era una rosa triste y a punto de morir; y sí, Enzo no se equivocaba, Hanna no tenía nada ni n