Santino no era un hombre de peleas, Enzo y Hanna habían hecho de él un hombre correcto alejado de las cosas malas, y al estar presente en aquel lugar entendió que algo no andaba bien ya que en el mismo lugar se encontraba la mujer con la que había estrellado el auto.
—¿Qué te sucede, por qué has quedado congelado? —le preguntó Mía alzando el tono de su voz debido al alto volumen de la música.
—Todo se encuentra bien, iré a la barra por unos tragos, sigue disfrutando de la música regresaré pron