Enzo luego de haber buscado hasta largas horas de la noche en el estudio decidió beber hasta quedar dormido, se encontraba bastante furioso en contra de su hermano, lo culpaba por su mala racha.
Unos cuantos golpes a la puerta hicieron que Enzo despertara, levantó la cabeza del escritorio y llevó la mirada a su alrededor.
—¡Carajo! —exclamó al observar el desorden—. ¡Adelante! —al abrirse la puerta se trataba de Emilio.
—Buen día señor —saludó su hombre de confianza observando con disimulo el d