Un fuerte estruendo hizo que Emma despertara, los gritos y gruñidos eran demasiado fuertes que al instante ella quedó sentada en el borde de la cama, colocó una bata sobre su cuerpo mientras esperaba que la puerta de la habitación se abriera e ingresará Dante con muy malas intenciones.
Los gritos eran cada vez más fuertes, los pasos cada vez más próximos a la puerta, Emma temblaba como un gran trozo de gelatina, durante el tiempo que había compartido con Dante siendo su “novia” sabía que era un