-¡Leonidas! ¡Apurate que vas a llegar tarde otra vez al colegio!- Gritó Selene desde la cocina.
Su hijo de diez años corrió escaleras abajo, con su cabello castaño alborotado y aun con su pijama de superhéroes puesto.
-¡Cariño! ¿Por qué no tienes puesto el uniforme?
El niño comenzó a devorar su desayuno- Porque no quiero ir al colegio- dijo con la boca llena.
-Otra vez con eso- exclamó agotada de los caprichos de su único hijo.
-Yo me encargo Sele, el pequeño demonio va a tener que hacerme