Chris estaba completamente enojado. Sin dudarlo, llamó a Raúl para reunirse con él. Al llegar al lugar acordado, se habría abalanzado sobre su padre, pero en ese momento lo detuvieron los hombres de Raúl, formando un círculo a su alrededor.
—Dime dónde está Luciana —exigió Chris, la rabia vibrando en su voz—. Dímelo, miserable.
Raúl soltó una risa burlona, disfrutando del desespero de su hijo.
—Me encanta verte así, hijo, suplicando —respondió con desdén—. Pero yo no tengo nada que ver co