86. ¿Y si te pusieron algo en la bebida?
Anastasia se encogió de hombros, intentando disimular el tumulto de emociones que la consumía, y trató de sonreír a sus amigas, aunque más no fuese una mueca forzada.
—No es como piensan, realmente todo ha sido una suerte de malentendido mezclado con… circunstancias extraordinarias —explicó, aunque sabía que su respuesta sonaba vaga y posiblemente insatisfactoria.
—Circunstancias extraordinarias no te convierten en princesa de la noche a la mañana, Ana —respondió Mara, cruzándose de brazos y mi