50. Miradas que enamoran
Tal vez esa cena juntos les vendría muy bien, y no solo para su relación, sino también funcionaria para una distracción. Tanto Anastasia como Rhys dejarían de pensar en lo que estaba ocurriendo en Cardiff.
Anastasia se miró por última vez en el espejo. Esperaba verse más que bien; quería dejar a Rhys boquiabierto. Sin embargo, deseaba mantener esa sencillez que siempre había caracterizado su esencia. Aunque ahora vestía ropa cara y lucía muchas joyas preciosas que costaban miles de euros, segu