40. ¿Luna de miel?
El rey sonrió con indulgencia ante la preocupación de su hijo.
—No te preocupes por mí, Rhys. Tengo a mis consejeros para ocuparme de los asuntos del reino en tu ausencia. Además, todos necesitan un descanso de vez en cuando, incluso tú y Anastasia. Y sobre el posible embarazo, si fuera cierto, eso sería motivo de celebración para todo el reino y no una desgracia como muchos lo están haciendo saber —aseguró el rey con una mirada llena de complicidad.
Rhys se quedó sin palabras ante la sugerenci