38. El príncipe se preocupa por usted
Sin embargo, no podía ignorar su conciencia y permitir que las injusticias continuaran sin al menos intentar hacer algo al respecto. Una mezcla de indignación y determinación se apoderó de ella en ese momento.
—No se me hace justo —murmuró.
—¿Perdón, alteza?, ¿dijo algo? —inquirió la joven. Ya se había alejado y estaba ordenando unas cosas para salir de la habitación, pero antes iba a preguntarle: —¿Necesita que la ayude en algo más?
Anastasia estaba distraída en sus pensamientos, pero cuando p