**Punto de vista de Ava**
El penthouse había caído en un ritmo profundo y silencioso. Los días ya no tenían comienzos ni finales claros: se fundían bajo el suave resplandor de las lámparas del dormitorio y el sonido constante de la voz de Ethan hablándole al bebé. Pasaba casi todo mi tiempo en la cama, apoyada por la montaña de almohadas que él reacomodaba con manos cuidadosas cada pocas horas. El dolor en mi costado se había convertido en una presencia constante y pesada, una presión opresiva