**Punto de vista de Ava**
El penthouse se sentía más pequeño con cada hora que pasaba. Estaba acostada en la cama, apoyada por la montaña de almohadas que Ethan había acomodado, con la mano nunca lejos de mi vientre. El dolor se había convertido en un compañero constante, una presión pesada y opresiva que se intensificaba cada vez que me movía aunque fuera un poco. Las patadas del bebé seguían siendo fuertes, pero ahora se sentían más urgentes, como si el pequeño intentara decirme algo que yo n