La familia materna de Isabel también era de la nobleza, y ella creció sin que le faltaran joyas.
Cuando se casó, su familia le dio tantas joyas que podría haber abierto una joyería, y por el momento aún se conservan en su cofre del tesoro, intactas.
Cuando su hijo mayor, Callum, se casó con Isabela, le regaló a su nuera mayor varias joyas que atesoraba.
—¡Vaya! No tengo novia y cuando veo las joyas de modelo nuevo, me gusta regalárselo a mi mamá.
—¿Preparaste algo para tu abuela?
Arturo le entre