Annenburg.
Una vez servidos todos los platos, Axel se sentó en la cocina pasando el tiempo con el celular.
Tenía que esperar la decisión final de Belén.
Había estado ocupado toda la tarde. O mejor dicho, había trabajado en esta cena desde el momento en que se despertó esta mañana.
Por la noche, Belén regresó.
Esperó unos instantes mientras los sirvientes sacaban uno a uno los platos.
Axel no necesitaba presentar.
Sólo podía salir si Belén probaba los platos y estaba satisfecha con ganas de conoc