Sonny creyó en las palabras de Zachary y preguntó: —¿Dónde está el mosquito, tío?
Zachary extendió la palma de la mano para que Sonny la viera.
Sonny no vio ningún mosquito.
—Se fue volando.
Sonny no tuvo ni la menor sospecha.
A Serenity le hizo mucha gracia.
Un niño, por muy listo que sea, no podía luchar contra los adultos.
—Sonny, el tío tiene que trabajar, vamos a casa primero. Vamos, dile adiós.
Sonny le hizo un gesto con la manita a Zachary y le dijo: —Adiós, tío.
—Sonny, adiós. Cuando lle