La abuela May siempre decía que estaba vieja y que no le quedaban muchos días de vida, y les decía a sus nietos que la dejaran para comer lo que quisiera.
Ni siquiera Zachary podía convencer a su abuela, y mucho menos Axel y los demás.
A veces la abuela se enorgullecía mucho y decía que ella había enseñado a sus nietos y que no pensaran en controlarla.
Sonia dijo: —Pido uno poco. No sé si los postres son buenos aquí.
Le encantaba elaborar postres y tenía una pastelería a la que le iba muy bien.