Los anfitriones también se quedaron boquiabiertos, pero reaccionaron enseguida y les saludaron con una expresión inmutable.
Aunque Kevin y Lucas eran una pareja homosexual, sus familias no se opusieran y no se interpusieran, ¿qué podían hacer ellos, los extraños, si no les gustaba lo que veían?
No importaría que Kevin y Lucas se hicieran pasar por una mujer, esa era su libertad.
—Kevin, Lucas, bienvenidos.
Gabriel Paredes era el anfitrión de este banquete, tenía más de ochenta años, pero aún era