—Dime, Kevin.
Luna estaba de buen humor y habló con una sonrisa.
Kevin se sorprendió mucho y al instante preguntó sonriendo: —Luni, ¿por qué estás tan alegre? Rara vez me hablas en un tono tan relajado.
Ella había desarrollado sentimientos hacia él, pero su actitud seguía siendo fría. Después de todo, era una persona fría y seria.
—¿Esperas mucho que esté de mal humor?
—Qué va, quiero que seas alegre todos los días y que no tengas preocupaciones. Cargas con demasiadas responsabilidades, lo cual