No sólo le gritó amenazadoramente que se largara, sino que cogió todo lo pudiera alcanzar y se lo echó encima sin piedad.
Asustada, Dalia se levantó y se apresuró a escapar.
Corrió tan rápido como pudo, pero aun así fue golpeada en la espalda por los platos que Callum lanzó.
Corrió un largo trecho antes de parar y esperó un buen rato antes de volver y coger su coche. Cuando llegó a la casa que había alquilado, quiso tomar algún medicamento, pero le dolía tanto la espalda que tuvo que venir al ho