—Lo mejor es saber boxeo y poder protegerse. Por eso mis padres me enviaron a aprender boxeo cuando era niño. También me va bien en mis estudios. Después de más de diez años de práctica, me volví muy competente.
—Sin embargo, por más fuerte que sea mi boxeo, cuando me enfrento a un grupo de bandidos, la victoria no es segura. Esa noche me encontré con una pandilla de bandidos. Si no hubieras pasado y me hubieras salvado, habría tenido un final mal esa noche.
—Pase lo que pase, eres mi salvadora.