Quiana giró la cabeza y el cuchillo pasó frente a ella, casi cortándole la cara.
Luego, el robo movió la muñeca y puntó hacia el cuello de Quiana con el cuchillo.
De repente, su mano fue atrapada con fuerza. El robo soltó un grito de dolor y el cuchillo cayó al suelo. Luego, fue pateado y golpeado fuertemente. Los golpes le dolieron muchísimo, pero no pudo liberarse porque su mano todavía fue agarrada.
Alejandro se dio la vuelta, se dirigió hacia el ladrón por la espalda y le dio una patada en l