—Así es, a Lucas nunca le agradas, pero a mí me gustas mucho, señor Kevin. ¿Qué tal si estamos enamorados? Mi hermano y yo somos gemelos. Nos parecemos mucho, así que será lo mismo incluso si estemos juntos.
Eneko se acercó con una sonrisa juguetona.
Cuando Luna lo miró, Eneko le tocó la nariz y no se atrevió a reír.
Kevin miró a Luna e imaginó que ella luciría como un hada con el pelo largo y vestida con ropa de mujer. Sería la mujer más hermosa que jamás hubiera visto.
—Lucas, todo el mundo ti