Luna dejó el celular y especuló sobre el propósito de la visita de Kevin.
Pero pronto no pudo preocuparse de pensar en esto porque continuó ocupada con la reunión.
Fuera de la empresa, Kevin tocó el claxon de su coche. El guardia de seguridad lo oyó y se apresuró a abrirle la puerta para que entrara.
Unos minutos más tarde.
Kevin entró en el edificio del Grupo Díaz con un gran ramo de rosas rojas en sus brazos.
Aunque era horario de trabajo, había empleados que entraban y salían por motivos labo