Liberty le entregó el celular a su hijo. Al ver que las dependientas ya habían ordenado la cafetería, dejó que se marcharan. Luego, dio las gracias a Jim: —Jim, gracias por recoger a Sonny por mí.
—No es nada, Liberty. Es una tarea que el señor y la señora me han asignado, es lo que debo hacer.
Jim respondió con una sonrisa.
—Me alegro de poder ayudarte. Sonny es tan mono que le echo de mucho menos si no le veo.
Al oír las palabras de Jim, Sonny levantó la pequeña cabeza orgullosamente y dijo: —