—Isabela, ¿cómo es que estás con el señor Callum?
Preguntó Tomás.
Isabela respondió con calma: —Fui al hospital a visitar a Liberty y me encontré con el señor Callum por casualidad. Él tuvo la amabilidad de llevarme a casa y recibió tu llamada en el camino.
Después de un breve silencio, Tomás preguntó preocupado: —Señorita Liberty, ¿cómo está?
—Está fuera de peligro.
Respondió Isabela: —Fui a disculparme con ella en nombre de mi madre.
—Isabela, es posible que tu madre no haya hecho eso. Antes d