3:45 a. m. Hangar privado, Kendall Road.
El sedán negro avanzaba por las calles vacías como un fantasma, deslizándose junto a la ciudad dormida, cruzando los puentes del continente y tomando un camino de acceso restringido cerca del aeropuerto.
Dentro del vehículo, Sophia estaba sentada al borde del asiento de cuero, abrazando con fuerza la bolsa de basura donde llevaba su ropa. Su corazón seguía golpeándole el pecho con fuerza, pero el pánico comenzaba a ser reemplazado por una vertiginosa sen