Al día siguiente, Aria tomó su teléfono y marcó el número de Sophia, esperando tener algo de claridad.
“¡Hola, Aria!” Sophia respondió alegremente, aunque había una leve nota de vacilación en su voz.
“Sophia, ¿cuándo estará listo el vestido?” Preguntó Aria, su tono tranquilo pero con un toque de impaciencia.
"Oh... ¡Aria, lo siento mucho! Surgió algo y no pude terminarlo", dijo Sophia, su voz llena de arrepentimiento forzado.
"¿Quieres decirme que no has terminado el vestido? ¡La ceremonia es mañana, Sophia! ¿Y ni siquiera te molestaste en informarme?" La voz de Aria se elevó levemente, una mezcla de frustración e incredulidad. "¿Qué se supone que debo ponerme ahora?"
"Lo sé, Aria... realmente lo siento. He estado muy ocupada estos últimos días", trató de explicar Sophia, sus palabras apresuradas y de disculpa.
Aria exhaló lentamente, recostándose en su silla. "Bien, Sophia. Supongo que no asistiré a la fiesta mañana. Espero que todo lo demás te vaya bien". Su tono era unif