Capítulo 92: Un mutuo amor.
Esa noche en Los Ángeles, la brisa marina acariciaba el rostro del CEO, Franklin Robinson, mientras bajaba de la limusina, frente a la marina. Era una noche clara, con un cielo estrellado que brillaba sobre la ciudad.
El yate que los esperaba era enorme y lujoso, con un color blanco brillante y detalles dorados. Tenía varios niveles, un jacuzzi en la cubierta y una terraza que ofrecía una vista maravillosa del horizonte.
Franklin, observaba el yate con una mezcla de orgullo y molestia. Desde