Delfina llega a su casa casi corriendo, tiene que volver a ducharse, pensó todo el camino en esa ducha relajante, en su bañera con bastante espuma, acostada con la nuca apoyada en un pequeño almohadón contra agua. Pensó también en Santino, le caía bien el chico, pero lo encontraba un poco seductor, como que jugaba con la seducción, quizás estaba acostumbrado a hacerlo.
Delfina era una chica muy madura para su edad, la pérdida de su padre a una edad muy temprana le causó mucho dolor, ella