Pero mientras se acercaba, el corazón de Valentina comenzó a latir más rápido sin razón aparente.
La mirada detrás de la máscara, al principio amistosa, de repente, la abrumó nuevamente con su intensidad, y Valentina apenas llegó hasta él.
Su cuerpo se quedó inmóvil, olvidando incluso girarse.
—¡Eres tú! —Valentina dijo involuntariamente.
¿Esa sensación abrumadora venía de él?
¿Pero por qué?
La confusión en sus ojos hizo que el rostro de Santiago, bajo la máscara, volviera a su expresión normal